Esta frase, que oí hace tiempo, es sin duda una de mis favoritas y hoy me gustaría dedicársela a nuestra querida Juls, que se ha ido a recorrer mundo como mujer intrépida y valiente que es.
La expresión puede tener múltiples interpretaciones, pero yo siempre me he quedado con la de "última esperanza". La que me dice que por muy mal que vayan las cosas, mi último suspiro, mi último esfuerzo, jamás irá encaminado a lamentarme de mi mismo o mi mala suerte, sino que lo emplearé en darme un último empujón de ánimo.
Y como me parece una frase maravillosa, se la quiero regalar a Julita, que aunque hoy vuelva a casa desanimada, sé que sus últimos minutos del día los utilizará en sentarse delante del ordenador y decirnos a todos: "Quizás hoy no haya sido un buen día, pero mañana será mejor..."
Esa es mi chica.