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miércoles, 14 de septiembre de 2011

MILAGROS

En mi reciente estancia en Malta oí una historia que llamó mi atención.
En la zona interior de la isla se encuentra una ciudad llamada Mosta en la que se levanta una imponente iglesia que está cubierta por la tercera cúpula sin apoyos más grande del mundo, por detrás de San Pedro del Vaticano y Santa Sofía.





Pero lo llamativo de este edificio es una extraña reliquia que se alberga en ella: Una bomba de la II guerra mundial que nunca llegó a explotar.
Según cuentan, el artefacto fue lanzado por un avión alemán que pretendía destruir el cercano hangar donde se encontraban los aviones malteses, pero erró en el tiro y fue a caer en la cúpula, la cual atravesó y cayó rodando a lo largo del pasillo para horror de los habitantes de la ciudad que se habían refugiado casi al completo en su interior.
Como bien he dicho, nunca tuvo lugar la deflagración y los fieles lo atribuyeron a un milagro de la Virgen.
Pero para mí el milagro tuvo lugar unos años después, al finalizar la guerra, cuando el aviador alemán, consciente del suceso, tuvo el valor de presentarse en la ciudad para pedir perdón a los ciudadanos de Mosta.
Y aún más increíble… ellos le perdonaron y celebraron una misa en su honor.
¿No os parece una historia preciosa? ¿Cuánto valor hace falta para enfrentarte a tu enemigo y pedir perdón? ¿Y cuánto para perdonar sin rencor?
Ese sí que fue un gran milagro… y fue maravilloso.

sábado, 14 de mayo de 2011

SECRETOS EN TINTA







Esta mañana estaba tomando mi café tranquilamente mientras veía un reportaje en el Canal Historia sobre el origen de Valencia cuando han puesto un anuncio sobre un nuevo documental basado en el Manuscrito Voynich  y en cómo ha sido aparentemente descifrado por unos criptógrafos.
 Me he quedado tan sorprendida que ni siquiera me ha dado tiempo a ver cuando lo estrenaban.
Para los que no tengáis ni idea de qué libro es este os diré que en verdad no sabéis menos que los que sí creen saberlo, pues se desconoce quién lo escribió, cuándo, dónde, qué dice… o lo más interesante: en qué lengua o alfabeto está escrito.
Tiene un montón de ilustraciones: plantas, esquemas, figuras de cuerpos astrales… como si fuera un tratado astrológico o algún herbario.
A juzgar por los dibujos (personas, trajes, vestidos, castillos…etc…) todo parece indicar que es de origen europeo y que fue escrito en el s.XVI.
No voy a dar datos de propietarios, ni cómo llegó a su actual emplazamiento en la Universidad de Yale, pues para eso está la Wikipedia, pero sí os diré algo: es el Santo Grial de la Criptografía. Pues han sido muchísimos los eruditos que han tratado de descifrarlo y no lo han conseguido (por lo visto, hasta el día de hoy).
Pero  a mí lo que siempre me ha fascinado de este libro  es el misterio subyacente: ¿porqué una obra de carácter divulgativo ha sido escrita en un idioma que nadie conoce?
Obviamente, lo primero que piensas es que oculta algo, una información que por algún motivo debe ser disfrazada o encriptada. Y esto nos lleva a sus otros dos misterios:
-          Las plantas representadas no han conseguido ser identificadas, están llenas de símbolos extraños, como ojos en las hojas… Los símbolos astrológicos son reconocibles, pero no las constelaciones o las estrellas.

-          El texto no es un código ni una sucesión de símbolos que necesiten de una plantilla, sino que es un idioma. Ya que cumple la Ley de Zipf (la longitud de las palabras es inversamente proporcional al uso que se hace de ellas) y la caligrafía es fluida, como si el autor conociera perfectamente lo qué escribe.

 

Tengo que estudiar. Dentro de tres semanas me examino de Historia y Arte contemporáneo, pero soy un gato curioso y no puedo esperar a que Canal Historia me diga qué gran secreto se ocultaba detrás de ese alfabeto extraño: Así que os dejo y voy a descargarlo.
¿No os habéis quedado con la intriga?

martes, 22 de marzo de 2011

DELTA 32



Por alguna razón de índole morbosa he de reconocer que hay un tema que a los historiadores nos resulta especialmente fascinante: El s.XIV y la epidemia de la Peste Negra.
No es solo el hecho increíble de que el 40 % de la población europea desaparezca de un plumazo de la faz de la tierra, sino la cantidad de historias conmovedoras y valientes que derivaron de aquel.
De entre los muchos relatos que existen, el del Pueblo de Eyam es muy llamativo, ya que se ha convertido en su máximo interés turístico.
La epidemia que se produjo en este pequeño pueblo inglés no se corresponde con la que asoló Europa en 1350, sino con uno de los pequeños coletazos que la enfermedad dejó a lo largo de la Edad Moderna.
Curiosamente, hace unos meses, nuestra amiga Juls nos ilustraba en su blog Lo que tengo en los bolsillos sobre el gran incendio de Londres en 1666, aunque creo que no mencionó el lado positivo de aquello.
Londres habías sido asolada en 1665 por un nuevo brote de peste que acabó con la vida de la cuarta parte de la población y fue gracias a este Gran Incendio que se pudo dar por terminado, ya que las llamas quemaron la mayor parte de las viviendas infectadas.
Sin embargo, unos meses antes, nadie pudo evitar que un comerciante de Eyam arribara a su pueblo con mercancía contaminada proveniente de la capital.
El pueblo decidió entonces encerrarse en sí mismo y autoimponerse una cuarentena para evitar el contagio de las aldeas adyacentes, condenando a muerte a dos tercios de sus habitantes.
Solo 83 personas sobrevivieron de las 350 que vivían allí, incluyendo al enterrador, quién estuvo en permanente contacto con los cadáveres, y Elizabeth Hancock, quién enterró a su marido y sus seis hijos y que se encuentran allí enterrados en lo que hoy se conoce como la “Tumba de los Hancock”.




Pero lo realmente sobrecogedor de la historia es que estas 83 personas estuvieron en permanente contacto con la terrible enfermedad y no la sufrieron.
Hoy en día se han hecho estudios sobre descendientes de estos habitantes y se ha demostrado que la gran mayoría son portadores de una alteración genética conocida como Delta 32, que convierte a sus portadores en una especie de “súper humanos inmunes a múltiples enfermedades”.
No solo los descendientes de este pueblo, sino también otros provenientes de las estepas rusas y Centroáfrica poseen esta curiosa anomalía.
¿Qué había en estas tierras que les hizo inmunes? ¿de qué se alimentaban? ¿Cuál es la causa?
Son muchos los científicos que han volcado su tiempo y esfuerzo en el estudio de este hecho ya que, y aquí está lo maravilloso del caso, se ha demostrado que sus portadores son también inmunes a nuestra “Gran Plaga del s.XX y XXI”, el sida.
Debemos recordar que África sufre la muerte de dos millones de personas por año debida a esta enfermedad y solo la alta natalidad la salva de la catástrofe demográfica
Dos grandes epidemias que han hecho estragos en la población y que están unidas por un único elemento salvador. Ojalá en unos años podamos decir que se ha erradicado.
Me gustan los casos en que pasado y presente se dan de la mano para alumbrar un futuro esperanzador.

martes, 11 de enero de 2011

El mono y el plátano

Hace ya algún tiempo, encontré una paradoja que me hizo reflexionar mucho. Hoy, después de tomarme un descanso en el estudio, he vuelto a dar con ella. Y he pensado... ¡Entrada! Así que aquí os la dejo, para que saquéis vuestras propias conclusiones.



La paradoja de los monos y los plátanos

Un buen día, científicos con ganas de jugar un ratito encerraron en una habitación a cinco monos. En el centro de la misma, pusieron una escalera. Y en el peldaño más alto, un plátano.

Cada vez que alguno de los animales trepaba por la escalera para intentar coger el apetitoso plátano, los científicos lanzaban un chorro de agua helada sobre los monos que quedaban en tierra. A base de recibir duchas de agua helada, los monos establecieron una relación entre la escalera y el agua: aprendieron que si no intentaban coger el plátano, no acabarían mojados.

A partir de ese momento, cada vez que uno de los monos intentaba subir por la escalera, los otros cuatro se avalanzaban violentamente sobre él y conseguían disuadirle de su propósito de coger el plátano. Entonces, los científicos sustityeron a uno de los cinco monos por otro, ajeno a la situación.


Este nuevo mono, que nada sabía sobre los manguerazos de agua helada, trató de trepar para devorar el suculento plátano (era de Canarias), pero los monos veteranos se lo impidieron mediante la violencia. Después de recibir alguna que otra paliza, el mono novato entendió que no debía subir por la escalera, aunque no hubiera sufrido en sus carnes el chorro de agua fría.

Poco a poco, los científicos fueron sustiyendo a los otros monos iniciales por nuevos monos. Cada uno de ellos, al llegar a la habitación, trataba de conseguir el plátano, pero sus compañeros se lo impedían. Hasta que llegó un punto en el que los cinco monos que había en la habitación sabían que no podían subir por la escalera, aunque ninguno de ellos había sido rociado con el agua helada.

Probablemente, si los monos hubieran podido hablar y se les hubiera preguntado por qué no se podía alcanzar el plátano, hubieran respuesto "no lo sé, pero aquí siempre ha sido así".

Si extrapolamos la situación a la humanidad... ¿Será que nos limitamos a aceptar una serie de reglas sin plantearnos cuál es su cometido? ¿O será que nadie se atreve a enfrentarse a la mayoría?


domingo, 21 de noviembre de 2010

Frío


Últimamente, estamos teniendo unos días terriblemente fríos. Cada mañana, cuando voy camino a la universidad sobre las 8.30, la temperatura que veo reflejada en todos los termómetros con los que me cruzo difícilmente supera los 2 o 3 grados. Y todavía han de venir días en las que la temperatura sea más baja... Nos espera un invierno muy frío.

He estado reflexionando sobre todo esto y me ha venido una pregunta a la mente. ¿Cuál es la temperatura más baja que se ha registrado a lo largo de la historia? Sólo me ha hecho falta investigar un poco para obtener la respuesta.

Según un estudio científico, la temperatura más baja jamás registrada fue de -89,2ºC en el mes de julio de 1983, en la Antártida. Fue provocada por unas corrientes de aire frío que se situaron en la meseta antártica, prohibiendo que corrientes más cálidas que provenían de latitudes más bajas pudieran entrar.

La corriente de aire gélido se instaló en la Antártida por un periodo de aproximadamente 10 días. La consecuencia fue que la estación científica rusa de Vostok, en la que trabajan una media de 25 científicos, quedara completamente aislada. La ausencia de nubes y una capa de partículas de hielo minúsculas que se encontraban suspendidas en el aire contribuyeron a que el calor que provenía de la superficien se perdiera en el espacio.

A pesar de que estar prácticamente a -90ºC me parece una auténtica burrada, el estudio demuestra que la temperatura mínima que se puede alcanzar en esa región es de -96ºC. Según John Turner, uno de los investigadores de la Base Vostok, la Antártida todavía no ha sufrido las consecuencias del cambio climático, pero que se espera que en un futuro relativamente próximo se produzca una significante subida de las temperaturas de forma generalizada, producida por el efecto invernadero, lo que nos conduce a pensar que probablemente nunca más se volverán a registrar temperaturas tan bajas.

A mí me ha dado frío sólo con escribirlo, así que me voy al sofá a enrollarme en mi manta y a tomarme una sopita calentita. ¿No creéis?

:)

sábado, 13 de noviembre de 2010

¿EXPOLIO O FILÁNTROPÍA?




Hoy me gustaría hablar de William Randolph Hearst, un personaje que a pasado a la posteridad con una etiqueta que, al igual que Leopoldo de Bélgica o Schindler, creo que no le corresponde.
Multimillonario, excéntrico, magnate del mundo periodístico, casi-presidente de los EEUU, precursor de la prensa amarillista, la Guerra de Cuba (a él le debemos la famosa frase  "dadme las imágenes y yo pondré la guerra") y amante del arte, contrató a marchantes de dudosa moralidad para que se apropiaran de las obras europeas más significativas en el período de entreguerras.

Aún hay muchos que no sabrían decir si fue un filántropo o un caprichoso expoliador.

En los primeros años del s.XX sacó de Europa una ingente cantidad de obras, casi tantas que sería imposible hacer aquí una relación, con destino a América.
Solo tenía que señalar con el dedo, "lo quiero", y tenía una horda de trabajadores dispuestos a hacer lo imposible para cumplir sus sueños.
Muchas de ellas no serían ni siquiera desembaladas, ni siquiera llegó a verlas, solo le enviaban las fotos y le decían "mira que bonito lo que he encontrado", y ya estaba rumbo a los EEUU.

En España, sus marchantes fueron el matrimonio Byne, quienes le ofrecieron comprar nada menos que un monasterio cisterciense.

Y Randolph, caprichoso como era, dijo que lo quería.
De esta manera se llevó piedra a piedra, entre otros, el maravilloso monasterio segoviano de Sacramenia en Segovia y el de Óvila de Guadalajara.

No le importó que la obra fuera descuartizada, sin pensar en que había sido concebida para ser emplazada en un lugar, que perdía su sentido, su espiritualidad, su razón de ser. Él lo quería.

A su favor hay que decir que dió trabajo, y mucho dinero por la compra, a gente inculta y rural que no entendía de arte, pero que necesitaba ingresos desesperadamente en una época de crisis.



Pocas fueron las voces discordantes, pero muchos más se acordaron de ellas cuando el crack del 29 golpeó con fuerza el Imperio Hearst y las piedras quedaron abandonadas en el Botanical Garden de San Francisco.


Desmembrado, roto y olvidado, el monasterio yace hoy, piedra a piedra, en las esquinas más recónditas del Parque, viendo a paseantes caminar entre ellas, quizás algún avispado geólogo que se pregunte qué hace una piedra arenisca marcada con un símbolo de cantería, sin saber que a miles de km descansan las piedras restantes en un lugar en ruinas que una vez fue espléndido y acogió los rezos y la fe de hombres del medievo español.

Afortunadamente, el monasterio de Sacramenia corrió mejor suerte, pudo ser reconstruido y hoy en día acoge banquetes de boda en Florida organizados por una comunidad evangelista protestante.


Creo que si las piedras hablaran, llorarían, no solo porque la húmedad tropical de Miami les hace sufrir cubriéndolas de musgos y fracturas internas, sino porque no entienden que una vez tuvieron una símbología gloriosa, una entidad, una imagen soberbia... y ahora están vacías de significado gracias al capricho humano. El mismo que le dió vida.


domingo, 24 de octubre de 2010

El curioso caso de Baldrick

Googleando sin rumbo, me he topado con una historia que me ha parecido muy curiosa y he pensado en compartirla aquí. Se trata de la historia de Baldrick, un erizo que nació sin púas.

El pequeño Baldrick fue abandonado por su madre al poco de nacer porque su aspecto no es como el de cualquier erizo corriente. Posiblemente, su progenitora sospechó que no iba a sobrevivir por no disponer de mecanismo de defensa alguno.




Fue encontrado en un jardín de Norfolk (Inglaterra) por los voluntarios de la protectora inglesa Lodge Wildlife Rescue, que decidieron encargarse de los cuidados del delicado animal. La función principal que tienen las púas de un erizo es la de protegerle de los depredadores y de cualquier otro agente que pueda poner en riesgo su vida. La vida de Baldrick corre peligro en libertad, pues su condición de calvito hace que sea un animalito muy vulnerable. Por ello, los voluntarios de la protectora le brindan la protección y los cuidados que necesita, tratándole como si fuera un rey.

No se sabe con certeza si en algún momento le crecerán las púas o si permanecerá sin ellas por el resto de sus días. Lo que sí que tienen claro sus cudiadores es que nunca podrán liberarlo si continúa sin púas.

¿Qué pensáis? A mí me parece que es un animalito adorable y achuchable. ¡Quiero un erizo calvo!

:)

martes, 12 de octubre de 2010

La cultura Celta está en la calle

La última vez que estuve por Madrid, hace apenas unas semanas, Surita y yo estuvimos paseando por los diferentes barrios, conociendo los pequeños secretos que esconden los rincones madrileños.

Recuerdo que en varios comercios vimos un símbolo que a simple vista nos resultaba familiar, pero del que no conocíamos el significado. Despertó nuestra curiosidad y estuvimos a punto de entrar en uno de los comercios y preguntarle a la dependienta de qué se trataba, pero finalmente lo dejamos pasar.

Hoy he vuelto a recordarlo y me he puesto a investigar. El símbolo se llama Trisquel o Trinacria. Está formado por tres extremidades unidas por el mismo centro, en forma de hélice. En la cultura celta, el Trisquel es símbolo de evolución y crecimiento. Representa el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Para los druidas, representaba el aprendizaje perpetuo y la trinidad que forma la unión del pasado, presente y futuro. Según he leído por ahí, los druidas eran los únicos que podían llevar tal símbolo, considerado sagrado, que utilizaban como talismán para curar enfermedades y sanar heridas:




El Trisquel que nosotras vimos, concretamente, tenía en el centro una cara. Se trata de la cabeza de Medusa y es lo que aparece en la bandera y el escudo de Sicília. La bandera está dividida diagonalmente en dos mitades, una de color amarillo y otra de color rojo, en representación de las ciudades de Palermo y Corleone. Medusa aparece representada con alas y tres espigas de trigo, atributos que simbolizan la prosperidad de la tierra. El escudo es exactamente igual:




El Trisquel también se encuentra presente en la bandera y en el escudo de la Isla de Man, situada entre Irlanda y Gran Bretaña. Allí, el símbolo es reconocido como Las tres piernas de Man. En la bandera, aparece sobre un fondo rojo. En cambio, en el escudo el Trisquel está enmarcado en un broquel rojo, sujeto por un halcón y un cuervo. Sobre el escudo podemos ver la Corona de San Eduardo, la más importante de las joyas británicas. En la parte baja se puede leer el lema nacional "Quocunque jeceris stabit", que quiere decir algo así como "allá donde lo tires quedará":




En la Península Ibérica se han encontrado Trisqueles grabados en piedra, muy comunes en las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco.

Estoy segura de que he visto el Trisquel mil veces caminando por mi ciudad, en la fachada de antiguos edificios, grabada en una piedra o en los toldos de los restaurantes italianos. A partir de ahora, ya no lo miraré con expresión de duda e incertidumbre.

:D

sábado, 9 de octubre de 2010

La plaga de la danza


Un día de verano del 1518, una mujer empezó a bailar frenéticamente en una de las calles de Estrasburgo. Se agitaba violentamente moviendo cada centímetro de su cuerpo. Seis días después, continuaba danzando sin haber parado ni un solo instante y decenas de personas se habían unido a su peculiar bailoteo.

Semanas más tarde, más de 400 personas se encontraban poseídas por el deseo irrefrenable de bailar, sin poder tomar ni un descanso. A simple vista puede parecernos que se trata de una plaga muy divertida, pero la verdad es que ha sido considerada como una de las enfermedades más extrañas jamás vista. No se podía hallar explicación médica alguna para lo que estaba sucediendo, ni siquiera siglos después. La gran mayoría de los bailarines morían a causa de paros cardíacos y otros padecimientos derivados de la alta actividad física. Sus músculos se quedaban agarrotados, proporcionándoles dolores insoportables.

Con el paso del tiempo se han intentado dar explicaciones que pudieran hacernos entender qué fue lo que pasó. Unos piensan que, al ser una época de hambruna y miseria, las personas tuvieron trastornos febriles que alteraron sus mentes y les conjuron a un desenfreno y descontrol. Otros opinan que la causa era la picadura de la tarántula, originaria de la ciudad de Tarento, donde hacían bailar frenéticamente a las víctimas de su picadura para que al sudar expulsaran el veneno de sus cuerpos.

Muchos fueron los nombres con los que se hace referencia a la plaga. El más conocido de todos es Tarantismo. También fue llamada Danza sagrada, Baile de San Vito o Baile de San Juan.

¿Nunca os han dicho que tenéis el Baile de San Vito? Pues ya sabéis cuál es el origen de la expresión.

:D